En el sector inmobiliario existe una máxima que nunca caduca: las casas se compran con el corazón y se justifican con la cartera. Los primeros 90 segundos que una persona pasa dentro de una vivienda son suficientes para que decida si quiere vivir allí o no. Y adivina qué: esa decisión rara vez se basa en los metros cuadrados exactos, sino en cómo se siente el espacio. La decoración no es solo...